Prosumidores, ¿qué son?

Internet y su imparable expansión ha producido un cambio brutal en la forma de comportarse de la gente, ya sea para relacionarse, para interactuar con empresas o marcas y por supuesto, a la hora de consumir productos. 

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¿qué son los prosumidores?

Internet ha traído consigo muchas palabras raras cuyo significado es desconocido para muchos pero que esconden grandes intereses para otros, lo que hace necesario conocerlas, como es el caso de prosumidor o prosumer. 


La era digital, de la ‘web 2.0’, de internet y de las relaciones virtuales. Una época en la que se crean muchas modas y muchos vocablos para definirlas; aquí hemos visto varias como puede ser el showrooming, los influencers, engagement, branding palabras que parecen tener más empaque y ser más importantes al estar dichas en otros idiomas, suena más ‘cool’, es como decir la ‘web 2.0’ que decir internet.

Son palabras que muchas veces no tienen traducción directa y sonarían faltan en castellano en otras muchas, pero no por ello son más importantes o menos, aunque por culpa de las modas, mucha gente se las toma un poco en broma y no les da la consideración que merecen. Una de esas palabras raras y que parece una moda es ‘prosumidor’ o ‘prosumer’. Es un palabro que apareció hace mucho tiempo, nada menos que hace 36 años, en 1980, en un libro escrito por Alvin Toffler llamado ‘The Third Wave’ (La Tercera Ola), donde imaginaba una sociedad muy parecida a la actual en la que los consumidores eran una parte importante en la creación de un producto.

Un tipo visionario este Alvin, aunque hemos tardado en alcanzar esa utópica realidad y todavía nos queda adentrarnos mucho más ella para poder explotar sus posibilidades al 100%. Todavía siguen habiendo barreras que no terminan de dejar una evolución clara y constante.

Los prosumidores podrían entrar en la categoría de influencers, gente que influye en la decisión de los demás con sus opiniones, crea contenido y participa activamente con las marcas tanto directa como indirectamente. Los influencers son personajes públicos y que además, gustan de ser conocidos, pero un prosumidores puede ser cualquiera, es algo más anónimo pero no por ello menos importante, es incluso más. Un influencer puede perder su ‘poder’ en cuestión de días, un prosumidor no.

Prosumidor

Algunos expertos en marketing han dado su punto de vista al respecto y afirman que un prosumidor tiene como característica que no sólo producen, sino que buscan participar en el proceso de toma de decisiones de las marcas e influir en quienes les rodean. Son personas que disfrutan si sus seguidores/amigos/parientes tienen en cuenta sus decisiones, se enorgullecen y les explota el ego si las marcas les ceden protagonismo.

Por otro lado, hay otros expertos en el tema que dicen que un prosumidor busca explotar y demostrar sus propias habilidades de forma instantánea. Gustan de compartir con los demás sus opiniones y experiencias en relación a productos o servicios, pero además no confían en lo que pueden encontrar en los medios y prefieren contrastar opiniones, así como abarcar el tema desde distintos ángulos creando su propia versión de los hechos y compartiéndola con los demás.

La realidad ha ido demostrando que un con opinar en un foro, crear un blog o incluso compartir algo en redes sociales te conviertes en prosumidor y esto, aunque no siempre, es muy apreciado por las marcas porque genera información en tiempo real sobre gustos y opiniones y además, prácticamente gratis. Algo a tener en cuenta cuando se ha demostrado que el 78% de las personas confían en las recomendaciones de los consumidores.

No obstante y como ocurre en muchas ocasiones, demasiadas, hay grandes directivos de empresas que siguen sin entender el cambio que está suponiendo la red y se empeñan en mantener los métodos tradicionales. Son dinosaurios que confían en la reputación que ha podido ir albergando la empresa a lo largo de los años y que opina que los prosumidores, al igual que todas esas palabras raras que hemos mencionado anteriormente, son simples modas cuya influencia es mínima. Son el principal escollo para evolucionar digitalmente y no se dan cuenta que, si bien pueden ser una moda, son capaces de reducir las ventas o de aumentarlas según sus opiniones.

Evolucionar o morir dicen y ahora lo digital es imprescindible.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir ‘hiba’. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre coches donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia… Puedes contactar conmigo para lo que gustes a través de jmartin@20lab.email

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